Decreto 728 de 2025: guía práctica para líderes de Talento Humano y SST en Colombia
El Decreto 728 de 2025 marca un nuevo punto de inflexión en la gestión de la salud mental en el trabajo en Colombia. Más que una norma adicional, este decreto aterriza y vuelve exigibles acciones que durante años se mencionaron en la normativa, pero que pocas organizaciones gestionaban de forma estructural.
Si lideras Talento Humano, SST o el SG-SST, este artículo te ayudará a entender qué exige realmente el Decreto 728, cómo se articula con la evaluación de riesgo psicosocial y qué cambia cuando la salud mental deja de ser solo un diagnóstico para convertirse en gestión permanente.
¿Por qué surge el Decreto 728 de 2025?
El Gobierno parte de varias realidades que ya no se podían ignorar:
La salud mental es un asunto laboral, no solo clínico
La Ley 1616 de 2013 ya había establecido que la promoción y prevención en salud mental también ocurre en el trabajo, y que las empresas, con apoyo de las ARL, deben monitorear permanentemente la exposición a factores de riesgo psicosocial dentro del SG-SST.
El estrés, los trastornos mentales y el consumo de sustancias afectan el desempeño laboral
La evidencia muestra impactos directos en:
- Ausentismo
- Rotación
- Accidentes
- Enfermedad laboral
- Conflictos y violencia en el trabajo
Muchas empresas evaluaban, pero no gestionaban
Durante años, la práctica común fue:
- Aplicar la batería
- Entregar un informe
- No intervenir o hacerlo de forma genérica
El Decreto 728 de 2025 responde a esto obligando a pasar de la medición a la acción.
¿Qué hace el Decreto 728 de 2025?
El decreto adiciona el Capítulo 13 al Decreto 1072 de 2015, estableciendo acciones obligatorias de:
- Promoción de la salud mental
- Prevención de problemas y trastornos mentales
- Prevención del consumo y abuso de sustancias psicoactivas
Mensaje clave para líderes: Evaluar sin intervenir ya no es suficiente. Intervenir sin seguimiento tampoco.
¿A quién aplica el Decreto 728 de 2025?
El campo de aplicación es amplio y explícito:
- Empresas públicas y privadas
- Trabajadores dependientes e independientes
- Contratantes y contratistas
- Administradoras de Riesgos Laborales (ARL)
En la práctica, toda organización con SG-SST activo debe revisar su sistema frente a este decreto.
Prevención del consumo de sustancias psicoactivas: ya no es opcional
El Decreto 728 establece que los empleadores, con asesoría de las ARL, deben implementar programas formales de prevención, que incluyan como mínimo:
- Sensibilización
- Programas de intervención
- Identificación activa de casos
- Asistencia profesional
- Seguimiento y mejora
Esto se articula con:
- Ley 1566 de 2012
- Política Nacional de Salud Mental
- Estándares mínimos del SG-SST
Clave: no se trata de sancionar, sino de prevenir, detectar y acompañar.
Prevención de problemas y trastornos mentales: el corazón del decreto
El Decreto 728 desarrolla un modelo integral de intervención, basado en los resultados de la Evaluación de Factores de Riesgo Psicosocial.
1. Intervención sobre los factores psicosociales
Incluye acciones como:
- Gestión de cargas de trabajo
- Jornada laboral y pausas
- Claridad del rol
- Gestión del cambio
- Teletrabajo y trabajo remoto
- Prevención del acoso y la violencia laboral
- Conciliación de lo laboral y lo extralaboral
Aquí se conecta directamente con la Resolución 2646 de 2008 y su concepto de sinergia entre factores intra, extra e individuales.
2. Intervención sobre los efectos en la salud
El decreto reconoce que no basta con modificar el entorno. También exige acciones como:
- Promoción de la salud mental
- Manejo del estrés y la ansiedad
- Fortalecimiento de la resiliencia
- Primeros auxilios psicológicos
- Atención en crisis
Mensaje clave: la salud mental se gestiona tanto en la organización como en la persona.
3. Prevención primaria, secundaria y terciaria
El Decreto 728 introduce claramente la lógica de salud pública aplicada al trabajo:
- Prevenir antes del daño
- Detectar de forma temprana
- Proteger y acompañar cuando el daño ya existe
Esto obliga a las empresas a estructurar planes, no actividades aisladas.
Protección especial al talento humano que trabaja en salud mental
Un avance clave del decreto es el reconocimiento del riesgo psicosocial del talento humano que atiende salud mental, urgencias, violencia y emergencias.
Las organizaciones deben implementar:
- Medidas de protección diferenciadas
- Protocolos específicos
- Acciones de acompañamiento y prevención del desgaste emocional
Esto se alinea con la jurisprudencia constitucional sobre sujeto de especial protección.
Roles claros: empleadores, ARL, EPS y trabajadores
El Decreto 728 define responsabilidades específicas:
✓ Empleadores
- Ejecutar programas de promoción y prevención
- Monitorear permanentemente los riesgos psicosociales
- Garantizar confidencialidad y ética en la información
✓ ARL
- Asesorar y asistir técnicamente
- Implementar campañas, espacios de escucha y atención en crisis
- Capacitar a empresas y trabajadores
✓ EPS
- Garantizar atención integral, detección temprana y rehabilitación
✓ Trabajadores
- Cuidar su salud
- Participar en las acciones preventivas
- Seguir las recomendaciones médicas
La salud mental se consolida como responsabilidad compartida.
Seguimiento y soportes: error frecuente en auditorías
El decreto exige que las empresas cuenten anualmente con información documentada sobre:
- Planeación
- Implementación
- Seguimiento
- Evaluación
- Ajustes realizados
Esta información debe estar disponible para el Ministerio del Trabajo.
Sanciones: lo que está en juego
El incumplimiento puede derivar en sanciones conforme a:
- Decreto 1295 de 1994
- Ley 1562 de 2012
- Decreto 1072 de 2015
Pero el riesgo más grande no es la sanción, sino tomar decisiones mal informadas sobre la salud mental de las personas.
Una mirada de futuro para las organizaciones
El Decreto 728 de 2025 empuja a las empresas a un nuevo nivel:
Pasar de evaluar la salud mental a gestionarla de forma continua. Las organizaciones que integren:
- Evaluación rigurosa
- Análisis profundo
- Intervención coherente
- Seguimiento permanente
No solo cumplirán la norma, sino que protegerán, desarrollarán y sostendrán a sus equipos en el tiempo.
En Competencia Humana lo tenemos claro:
La salud mental no se gestiona con actividades sueltas, se gestiona entendiendo que las personas no son una sola versión.